ANOREXIA Es una enfermedad mental que consiste en una pérdida voluntaria de peso, y un intenso temor a la obesidad. En los últimos diez años el incremento del número de afectados por anorexia ha sido galopante. En la actualidad, en los países desarrollados, la anorexia nerviosa afecta aproximadamente a una de cada 200 jóvenes de entre 12 y 14 años y aunque las mujeres jóvenes (chicas entre 14 y 18 años) siguen siendo el colectivo más afectado, los varones, las mujeres maduras y las niñas menores de 12 años comienzan a sumarse a la lista de víctimas de esta afección. Los factores predisponentes que configurarían un grupo de riesgo serían uno o varios de los siguientes: Ser mujer joven. Tener antecedentes familiares de anorexia, bulimia, trastornos depresivos, obsesivos o alcoholismo. Sufrir previamente un problema de obesidad (o simplemente algo de sobrepeso). Poseer determinados rasgos de carácter: ser perfeccionista, excesivamente responsable para la edad o situación, sufrir de inseguridad, timidez o introversión, o tener una baja autoestima. os factores desencadenantes de la enfermedad suelen ser uno o varios de los siguientes: Haber ganado peso recientemente y estar a régimen. Padecer alguna enfermedad que dificulte o impida comer durante unos días (amigdalitis, gastroenteritis, etc.). Haber incrementado el ejercicio físico. Recibir críticas sobre el tipo o el peso, en cualquier ambiente. Tener que enfrentarse a situaciones nuevas o difíciles, perder a seres queridos, encontrarse en situaciones de aislamiento o soledad. Los factores sociales que predisponen a la enfermedad, e incluso la desencadenan, son muchos y muy complejos. La presión social y mediática que existe en torno a la línea y el adelgazamiento tiene un papel decisivo en la aparición y desarrollo de la enfermedad; la moda y la publicidad incitan más frecuentemente a adelgazar que a mantener una buena salud. En una persona anoréxica, pueden observarse varios de los siguientes síntomas (o todos): Alteraciones del comportamiento: Deseo claro de perder peso (incluso estando dentro del peso normal para la edad, o incluso inferior). Evitan determinados alimentos: suprimen dulces, pan, patatas, arroz, fritos, etc. Más adelante van eliminando de su dieta cada vez mayor número de alimentos, hasta llegar en ocasiones a tomar únicamente verduras o frutas (y cada vez en menor cantidad), si es posible consumiendo solamente alimentos light . Pueden llegar a evitar incluso los líquidos. Aumentan la actividad física para favorecer la pérdida de peso: van andando a todas partes, suben escaleras, estudian paseando, hacen abdominales, corren, van al gimnasio... Se preocupan exageradamente por el contenido en calorías de los alimentos y por las dietas de adelgazamiento; vigilan la preparación de las comidas familiares o amistosas, y pueden tener un marcado interés por la nutrición de los restantes miembros de la familia, cocinándoles platos suculentos que ellos nunca tomarán. Se quejan con frecuencia de "estar gordos" o de "tener celulitis". Prefieren comer a solas. Se oponen a comer en cantidades normales a pesar de los ruegos, recomendaciones, órdenes o amenazas familiares e incluso médicas. Sufren sentimientos de culpabilidad tras haber comido. Utilizan laxantes o "hierbas adelgazantes". Vomitan a escondidas tras las comidas. Se pasean frecuentemente, incluso varias veces al día. Signos y síntomas de desnutrición: Pérdida de peso. Detención del crecimiento si la persona enferma está en edad de crecer. Menstruación escasa o irregular, o desaparición de la misma. Sequedad de la piel. Frialdad de manos y pies. Estreñimiento. Palidez. Mareos. Caída del cabello. Sensación de plenitud y pesadez después de las comidas. Síntomas psíquicos: Cambios rápidos de carácter y humor. Irritabilidad. Ansiedad. Tristeza. Decaimiento. Tendencia al aislamiento de la familia y de las amistades. Desinterés por todo lo que no sea el estudio o trabajo. Excesiva dedicación al estudio o trabajo. La mortalidad por anorexia nerviosa es de un 10% entre las pacientes que la padecen. BULIMIA NERVIOSA Es un trastorno mental que se caracteriza por episodios de voracidad, o lo que es lo mismo, comer grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo en forma de atracones, a los que siguen siempre conductas tendentes a evitar el aumento de peso. La bulimia se da con más frecuencia que la anorexia nerviosa, su incidencia es 4 veces mayor. Los estudios plantean que entre el 3 y el 10% de las chicas la padecen. Entre los síntomas más habituales están: Preocupación obsesiva por la comida, con deseos irresistibles e incontrolables de comer, dándose grandes atracones de comida en cortos periodos de tiempo y generalmente a escondidas. Vómitos autoprovocados. Menstruaciones irregulares. Abuso de laxantes. Peso normal o ligero sobrepeso. Miedo a subir de peso. Todo ello puede producir en la enferma una serie de consecuencias físicas y del comportamiento: Vómitos y diarreas incontrolables. Lesiones en las manos por los vómitos autoprovocados. Subidas y bajadas de peso. Obsesión por la comida. Aislamiento social. Depresiones y amenaza de suicidio. Falta de autoestima. Entre el 50 y el 60% de los casos se cura y el resto de pacientes cronifican la enfermedad. Las claves para prevenir estas enfermedades son: Que la publicidad y el estereotipo que se nos propone no menoscabe la seguridad en nosotros mismos. Consultar con un especialista antes de iniciar una dieta; sobre todo si se está en fase de crecimiento. Acudir al médico en cuanto se empiece a detectar una pérdida desproporcionada de peso. Solicitar ayuda psicológica para el enfermo y la familia. Comiendo sano y haciendo ejercicio de forma adecuada, permitirás a tu cuerpo mantenerse en el peso que necesita. Aprender a gustarte tal y como eres te ayudará a aceptar tu "peso natural". Si lográramos llegar a aceptarnos como somos los unos a los otros todo el mundo sería más feliz, salvo la industria dietética que perdería todo un negocio de miles de millones de euros.
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